Una buena inversión es tener propiedades, una vez que son nuestras estamos en la libertad de rentarlas para sacarle mayor provecho a ese patrimonio, sin embargo, la falta de legalidad en este tipo de contratos puede causarte problemas con tus inquilinos como falta de pagos, daños en la propiedad e incluso que no quieran salirse de tu casa.

Un contrato de arrendamiento sirve como un acuerdo legal vinculante entre el dueño de la propiedad y el inquilino. Debe contener reglas, políticas y procedimientos de resolución de conflictos para vivir en la propiedad de alquiler, y que defina claramente las responsabilidades del inquilino y del propietario.

Sin un acuerdo escrito, cada pequeño desacuerdo, tiene el potencial de convertirse en una demanda que te causará más gastos que lo que tal vez pensabas ganar.

Una de las cosas que más dan miedo a la hora de rentar tu propiedad es que el inquilino entregue la casa en renta. Si desea asegurarse de poder recuperar la propiedad del inquilino al final del plazo del contrato de arrendamiento, es esencial que tenga un contrato de arrendamiento por escrito ya sea de mes a mes o de año a año o un plazo fijo. Esto protege al duelo y también al inquilino.

Cuida tu depósito previo. Sin un acuerdo por escrito, corres el riesgo de no poder cobrar o usar el depósito para cubrir el alquiler no pagado o los costos de reparación de daños. Si tu arreglo no está por escrito, se puede convertir en asunto legal para los tribunales y desde luego la pérdida de dinero.

Si necesitas saber más acerca de cómo tener un contrato de arrendamiento llama a Corporativo de Consultoría Jurídica.